¿Qué significa Iberseries para Glowstar y cuál es tu estrategia a la hora de presentar tus proyectos en este evento?
Iberseries se ha convertido en un mercado muy importante y ha crecido muchísimo, especialmente por la relevancia que tiene hoy España como territorio de producción y como puente natural para la coproducción con Latinoamérica.
Nuestra estrategia allí está muy enfocada justamente en encontrar esquemas de coproducción. Tenemos una selección de proyectos que creemos que responden a lo que hoy está buscando el mercado para ese modelo y, sobre todo, desarrollos sólidos y diferenciales.
A partir de nuestra relación permanente con productoras y plataformas, trabajamos muchísimo en encontrar esas historias que entendemos que está requiriendo el mercado. Proyectos que tengan elementos innovadores y distintivos, pero que al mismo tiempo estén alineados con las necesidades de cada territorio y que lleguen con un grado de desarrollo importante: en largometrajes, con el guion terminado, y en series, con una biblia y al menos el piloto escrito.
Este año, por ejemplo, hemos hecho un foco especial en proyectos de largometrajes de terror y series en el género de thriller + drama, a partir de una demanda que venimos percibiendo por estos géneros, que hasta ahora no habían sido una prioridad para nosotros. En los últimos años habíamos enfocado fuertemente la búsqueda de comedia romántica y dramedies, géneros que aún forman parte destacada de nuestro portfolio. Pero a partir de esta nueva búsqueda encontramos desarrollos que nos han verdaderamente impactado y que ya están listos para comenzar a presentarse en el mercado.
También creemos que ya no se trata de llegar a un mercado con veinte proyectos, sino de tener muy claro para quién puede funcionar cada uno, en qué territorio tiene sentido, a qué público apunta y qué socio necesitas para hacerlo posible.
Nosotros recibimos muchas historias de diferentes territorios y esa labor de lectura, análisis y selección ocupa una parte cada vez más importante de nuestro tiempo. Pero también vemos que nuestros potenciales socios valoran mucho esa preselección y la visión de mercado que volcamos en ese proceso.
De alguna manera funcionamos también como un filtro entre el creador y el comprador, y creo que ahí aportamos valor: conocemos las búsquedas, los lineamientos y las necesidades de muchos de esos compradores porque estamos en conversación permanente con ellos. Y, por otro lado, asesoramos a los creadores, ajustando aquellos aspectos que entendemos que requieren una vuelta más antes de salir al mercado. Entonces, cuando acercamos un proyecto, ya hubo previamente un análisis de su potencial, muchas conversaciones y un proceso de curaduría, además de un estudio del mercado en el que podría funcionar y de los compradores para los que podría tener un sentido particular.
Vi un posteo tuyo en LinkedIn donde dices que las plataformas buscan cada vez más IP literarias para sus productos audiovisuales, como Como agua para chocolate, Cien años de soledad, etc. Coméntame un poco sobre estas decisiones.
¡Qué bueno que lo leíste! Sí, son conversaciones que me gusta abrir porque creo que nos enriquecen y también nos ayudan a entender hacia dónde se está moviendo el mercado.
Efectivamente, creo que hay una búsqueda cada vez mayor de historias que parten de una IP previa, porque eso significa comenzar con un universo ya construido y, en muchos casos, con una identidad, una comunidad y una audiencia previa, en lugar de partir completamente de cero. Y la literatura, naturalmente, es una fuente extraordinaria.
Un libro puede llegar acompañado por lectores que ya conocen la historia y sus personajes. Las comunidades digitales ofrecen, además, recomendación y conversación alrededor de las obras. Claro que un original sin IP previa puede resultar muy exitoso y construir su audiencia a partir de la pantalla. Pero es real que comienza sin una comunidad previa, un elemento que hoy se considera un activo al momento de lanzar un contenido.
Latinoamérica tiene muchos ejemplos para aportar en este terreno en el último tiempo: Cien años de soledad, Como agua para chocolate, El Eternauta, La casa de los espíritus, Rosario Tijeras y tantos otros, en todos los géneros: thrillers, romances, época, distopías, dramas.
Por supuesto que una IP literaria por sí misma no garantiza un éxito. Adaptar al audiovisual implica reinterpretar una obra para otro lenguaje, otra estructura narrativa y una audiencia más amplia. Si eso se logra, una IP previa permite comenzar el proceso con algo muy valioso: más información y menos incertidumbre.
De nuestra parte, tenemos experiencia trabajando con IP literarias y continuamos incorporándolas. Un libro que gestionamos y que ya concretó su adaptación y producción audiovisual fue WhatsApp Mamis, la obra de Erika Halvorsen, producida como serie por Gato Grande para Prime Video.
También continuamos trabajando en la adaptación de El alma de las flores, el bestseller de Viviana Rivero publicado por Editorial Planeta, un potente drama romántico de época que transcurre en el contexto de la Guerra Civil Española entre Europa y América y que ha conectado con miles de lectores del mercado de habla hispana. Es un proyecto que ha logrado una gran recepción este año como potencial coproducción.
Y este año hemos avanzado mucho más en esta dirección. Cerramos un acuerdo por el proyecto audiovisual Angosta, basado en la novela del autor colombiano Héctor Abad Faciolince, una distopía apasionante que conjuga aventura, drama romántico y crimen, con una identidad latinoamericana muy fuerte, respaldada por un proyecto destacadamente sólido y su temporada completa escrita. Rara vez se encuentran desarrollos tan avanzados y con una calidad de escritura tan alta.
Como novedad para este último trimestre hemos incorporado un gran proyecto de thriller político inspirado en hechos reales, basado en el libro de un reconocido autor latinoamericano: Los Ahijados del Presidente. Por el momento puedo mencionar el título, pero todavía no puedo adelantar mucho más. Sí puedo decir que la premisa nos atrapó desde el primer momento en que recibimos el pitch y nos permitió proyectar inmediatamente su potencial en el mercado.
Adicionalmente, estamos en negociaciones avanzadas por otras dos obras literarias que estimamos presentar en MIP Cancún. Son dos policiales basados en hechos reales en Argentina. Esto también responde a algo que estamos buscando especialmente: reunir historias que puedan tener una identidad muy local y reconocible para determinados territorios, pero que al mismo tiempo tengan la capacidad de viajar.
En definitiva, creo que en un mercado donde existe una enorme cantidad de contenidos compitiendo por la atención de las audiencias, partir de una propiedad que ya tiene identidad y cierta validación puede representar una ventaja importante. Pero siempre que haya una historia que pueda transformarse en una experiencia audiovisual, que esté alineada con el momento del mercado, que ofrezca un universo con posibilidades de crecer y, fundamentalmente, que sea viable y exista una razón para contarla hoy.
¿Cómo describirías hoy la evolución de Glowstar y cuáles son las áreas del negocio que más están creciendo?
Creo que la evolución de Glowstar tiene mucho que ver con haber ido llevando nuestra experiencia comercial hacia etapas cada vez más tempranas de los contenidos. Seguimos teniendo una raíz comercial muy fuerte, porque es parte de nuestro ADN y de nuestra experiencia, pero hoy ese conocimiento del mercado empieza a aplicarse mucho antes de que un proyecto llegue al comprador.
Estamos trabajando muy intensamente en desarrollo y coproducción, tanto en ficción como en unscripted. Recibimos muchísimas propuestas y hacemos un primer trabajo muy importante de selección y curaduría, pero después también nos involucramos en aquellos proyectos en los que decidimos avanzar. Ahí creo que podemos hacer un aporte muy concreto desde nuestro conocimiento del mercado y de los compradores: trabajar junto con los creadores para que esos contenidos, sin perder su esencia, lleguen con un desarrollo sólido y tengan mayores posibilidades de encontrar su lugar en la pantalla. Estamos convencidos de que el desarrollo creativo y la estrategia comercial necesitan conversar durante todo el proceso.
También estamos realizando búsquedas específicas para grandes productoras con las que tenemos una relación de muchos años y que confían en nuestro criterio y en nuestro conocimiento del mercado para identificar proyectos que respondan a necesidades concretas. Eso nos permite hacer el camino inverso: no solamente recibir una historia y pensar dónde podría funcionar, sino, a partir de una búsqueda determinada, encontrar el proyecto que pueda encajar en ella.
Otra de las áreas que más ha crecido este año es la consultoría. Estamos trabajando tanto con compañías audiovisuales que nos convocan para realizar diagnósticos de contenidos, analizar desarrollos o colaborar en procesos de selección, como con productoras y creadores que necesitan una mirada estratégica sobre sus proyectos antes de salir al mercado.
Para nosotros la consultoría no está separada del resto de lo que hacemos. Surge justamente de esa experiencia acumulada durante tantos años trabajando con compradores, plataformas, productoras y contenidos de diferentes territorios. Podemos aportar una mirada creativa, por supuesto, pero fundamentalmente una mirada de mercado: qué está pasando, qué están buscando los compradores, cómo está posicionada una determinada propuesta, cuáles pueden ser sus fortalezas y debilidades y qué ajustes pueden ayudar a que llegue mejor preparada.
¿Cuáles son las principales prioridades de Glowstar para los próximos meses y qué nuevos proyectos tienen en desarrollo o próximos a anunciar?
Para serte muy sincera, soy cada vez más cuidadosa a la hora de hablar públicamente de proyectos originales. Salvo cuando se trata, como mencionaba antes, de obras literarias con una IP previa que ya es de conocimiento público, o de determinadas alianzas que sí podemos comunicar, creemos que los nuevos desarrollos deben mantenerse en cierta reserva, especialmente en el momento actual del mercado.
Hoy una productora o una plataforma valora mucho que un proyecto no haya tenido una exposición excesiva antes de llegar a sus manos. Por eso, como compañía, no solemos participar con nuestros desarrollos en pitches abiertos o concursos. Entiendo perfectamente el valor que tienen esos espacios, especialmente para voces emergentes, pero nuestra estrategia es diferente: preferimos identificar qué comprador o qué socio puede ser el adecuado para cada proyecto y presentarlo directamente.
También vemos que muchas plataformas quieren conservar la posibilidad de sorprender al mercado, anunciar un contenido cuando ya es una realidad y sentir que están accediendo a algo que no ha circulado públicamente por todas partes.
Por eso hacemos una diferencia muy clara entre los contenidos terminados que manejamos para distribución, que naturalmente necesitan una exposición comercial muy amplia, y los nuevos desarrollos de ficción y unscripted. Con estos últimos somos mucho más cuidadosos. Los presentamos de manera muy dirigida a aquellos clientes o socios que creemos adecuados para cada uno y preservamos su confidencialidad mientras avanzan las conversaciones. Y sí puedo decir que ya estamos teniendo muchas de esas reuniones.
Lo que sí puedo adelantar es que este año trabajamos más que nunca para llegar a los próximos mercados con historias que tengan posibilidades reales de destacarse entre los cientos de proyectos que reciben permanentemente los compradores y que, al mismo tiempo, puedan conectar con las nuevas audiencias.
Y algo que hemos ido afinando muchísimo es justamente ese proceso de selección y curaduría de los contenidos. Hoy se hace cada vez más necesario escuchar al mercado, entender sus movimientos y las estrategias de los clientes y, a partir de sus propias necesidades, analizar qué valor podemos aportar nosotros.
Muchas veces eso implica ser creativos y pensar en conjunto con el comprador cómo hacer posible una producción que sea sostenible y que, al mismo tiempo, responda a sus objetivos. Creo que esto no sucedía con la misma intensidad en el pasado. Hoy veo una apertura a la colaboración mucho más clara entre las distintas piezas que formamos parte de esta industria, y creo que eso también abre nuevas posibilidades.
Hace unos días leí una entrevista a Pablo Iacoviello, a partir de su participación en Platino Talks, y hubo una frase que me pareció especialmente acertada: “Los proyectos ya no se financian. Se diseñan”. Creo que resume muy bien este momento de la industria.
Hoy no alcanza con tener una buena historia y salir a buscar quién la financie. Muchas veces hay que pensar desde mucho antes qué socios pueden participar, qué aporta cada uno, para qué territorios puede funcionar, qué modelo de producción la hace sostenible y cómo construir una estructura que permita que ese proyecto efectivamente suceda.
Quizás una de las mayores fortalezas y objetivo de Glowstar actualmente sea justamente poder acompañar ese proceso sumando valor: comprender y estar atentos a los movimientos del sector, aportar una mirada creativa profundamente conectada con las necesidades de los compradores y ayudar a encontrar, para cada proyecto, el modelo que pueda hacerlo posible.
Silvana D’Angelo
GLOWSTAR MEDIA
CEO

